Tengo que reconocerlo: con los años me estoy volviendo una sentimental. Nunca me sentí muy hippy, pero hoy en día hay ciertas cosas que me emocionan y me sacan la lagrimita.
Hace un par de años descubrí a través de Internet el disco-proyecto "Playing for change", y me agradó ver que esta idea surgió de la forma más natural. Un tipo estaba paseando por Santa Mónica, USA, y vio a un músico callejero que cantaba "Stand by me". Le pidió permiso para grabarle y, luego, decidió recorrerse el mundo buscando a otros músicos para conectarlos a través de la música. En aquel primer disco viajó a Congo, Holanda, USA, Argentina, India, etc.. y ahora ha viajado a Japón, a Mali, a Colombia, y a más lugares para seguir grabando canciones.
Han creado además una fundación con la cual están creando escuelas de música gratuitas por el mundo, para transmitir el mensaje de que la música puede unirnos a todos los seres humanos. Si alguien quiere informarse, aquí el link.. http://playingforchange.com/
Hay en este segundo disco una canción en particular que a mí siempre me ha revuelto mucho por dentro: el "Imagine" de John Lennon. Y conociendo la letra, creo que hay que tener un pedrusco en el pecho para no sentir, al ver a todos esos músicos cantándola en los cuatro confines del mundo, que otro mundo es posible. Para los que no conocen la letra, aquí pongo la traducción.
Imaginemos todos. Mientras podamos hacerlo es que todavía hay esperanza.
Imagine there's no Heaven Imagina que no hay paraíso, It's easy if you try Es fácil si lo intentas, And no Hell below us Ningún infierno debajo de nosotros, Above us only sky Arriba de nosotros, solamente cielo,
Imagine all the people Imagina a toda la gente Living for today Viviendo al día... Imagine there's no country Imagina que no hay países, It isn't hard to do No es difícil hacerlo,
Nothing to kill or die for Nada por lo que matar o morir, And no religion too Ni religiones tampoco, Imagine all the people Imagina a toda la gente Living life in peace Viviendo la vida en paz
You may say I'm a dreamer Tu puedes decir que soy un soñador, But I'm not the only one Pero no soy el único, Maybe someday you will join us Espero que algún día te nos unas, And the world will be as one Y el mundo vivirá como uno solo.
Imagine no posessions Imagina que no hay posesiones, I wonder if you can Me pregunto si puedes, No need for greed or hunger Ninguna necesidad de codicia o hambre, Or Brotherhood of Man Una hermandad del hombre,
Imagine all the people Imagina a toda la gente Sharing all the world Compartiendo todo el mundo... You may say that I'm a dreamer Tu puedes decir que soy un soñador, But I'm not the only one Pero no soy el único,
And maybe someday you will join us Espero que algún día te nos unas, And the world will be as one Y el mundo vivirá como uno solo.
You may say that I'm a dreamer Tu puedes decir que soy un soñador, But I'm not the only one Pero no soy el único, Maybe someday you will join us Espero que algún día te nos unas, And the world will be as one... Y el mundo vivirá como uno solo.
Os dejo mas links a otras canciones maravillosas de los dos discos:
Qué imposible asimilar algo así. Todos los que lo conocimos estamos aún "shockeados" por la noticia.
En este momento, desde el regusto amargo de la incredulidad y con el sabor salado de las lágrimas; pero recordemos que peor que haberle perdido hubiera sido el no haberle conocido.
Zendoa fue un tipo noble, alegre, positivo, buena gente, y con ilusión por la vida. Era querido y quería. Demos gracias a su vida.
Una canción para recordar...
y un poema de Carmen Campelo...
No has cometido el peor de los pecados para tus padres: que no fueras feliz, a pesar de este exilio prematuro del corazón de tu amada. Tu rostro sereno habitante de una dulce tierra sin tiempo dejó huérfana la ternura de la amama, perdidas en las sábanas las manos maternales que arropaban, los globos de los niños, los juegos, los llantos y las risas. Nunca perdiste la inocencia de nuestro chico rebelde que nos daba permiso para entrar con una inclinación sútil y la voz suave del que salva el mundo con una caricia. Dicen que los eligen jóvenes y hermosos para ser una estrella de los que los amamos, una llama que abra fuego en el pecho. Un gran sol de esperanza en la tierra baldía. Para que sigamos, a pesar de lo inútil de la muerte, para que sigamos vivos y demos gracias de habernos dado cuenta cuan grande era el amor que te teníamos.
Hace poco, una amiga mía me comentó algo de lo que no me había percatado. "No hay chistes nuevos" me dijo. "Últimamente nadie cuenta chistes". Yo nunca he sido una fanática de los chistes: pero aunque no suelen provocarme ataques locos, siempre hay excepciones. Y yo peco de négrida y escatológica, no puedo evitarlo..
Creo que mi amiga tiene razón. Antaño la tele estaba plagada de programas de variedades con chistes, humoristas, gags y demás comedias, pero ahora está plagada de Belenes Esteban, grandes hermanos, telediarios llenos de noticias de prensa amarilla y fútbol. En el bar no se oyen chistes, se oyen malas historias sobre crisis, recesiones, despidos, reformas laborales.. Y bueno, también sobre fútbol, aunque eso creo que lo utilizamos para liberar ira y tensión.
Dicen que la risa se alberga en nuestro córtex prefrontal, y los expertos afirman que en ella reside la creatividad, la capacidad para pensar en el futuro y la moral. Afirmaba además Sigmund Freud que las carcajadas tienen el poder de liberar al organismo de energía negativa, y se ha demostrado que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír.
Llevo un tiempo con la sensación de que ahora mismo hay una nube negra sobre nuestras cabezas. La gente está triste, y preocupada, y no ve cosas buenas en ningún sitio. Y no sé si es el invierno, el año, la crisis o la energía cósmica negativa: sin creatividad, sin moral, o sin capacidad para pensar en el futuro, ¿qué nos espera? Debemos recordar lo que es la risa para saber por qué cosas debemos luchar en el día a día. La risa establece una complicidad que rompe todo tipo de barreras. La risa se contagia. La risa libera endorfinas en nuestro cerebro, y nos permite meditar con más calma y optimismo. La risa nos ayuda a dormir mejor.
No se el sentido del humor que tenéis cada uno, pero os digo las últimas películas y series que me han provocado la risa. Y eso de reírse a carcajadas una sola en el sofá es una gran terapia, aunque es aún más divertido poder compartir esa risa con alguien. "La boda de mi mejor amiga" tiene unos cuantos momentos tronchantes. Y "Cómo asesinar a tu jefe", también. Y para quien aún no las haya descubierto, la serie "La teoría del big bang" o la británica "Los informáticos" tienen grandes momentos para morirte de risa.
Y lo más importante. Si la gente ve reírnos, va a empezar a sentir un pequeño cosquilleo en las mejillas, y si no lucha contra él, se le subirán las comisuras de los labios. Y si sigue dejándose llevar, pronto empezará a resoplar y, de repente, no podrá controlar ese resoplido, y entonces su cuerpo será poseído por una energía que, aunque parezca ajena, sale de nuestro cerebro. Y lo mejor de todo: cuando acabe se sentirá de fábula!!
Os dejo varios vídeos que me hicieron reírme en su momento. Son un poco viejos, pero mola recordarlos de vez en cuando.
Ya que en el post anterior me centré en el problema del consumismo, ya que en parte estamos encerrados en el círculo del consumo, voy a hablar del consumo responsable, factor que la mayoría de las personas omitimos al llenar nuestra cesta de la compra. Los periódicos se centran mucho en hablar de que el consumo es el motor de la economía, sin embargo, la información que dan es incompleta. Cuando se estudia introducción a la macroeconomía, la primera fórmula que te explican es la que compone el PNB, también llamado Producto Nacional Bruto. Su origen viene de cuatro fuentes:
a) El consumo: que es donde entramos nosotros y nosotras. Todo lo que compramos hace que las empresas puedan seguir adelante con su actividad. Evidentemente, en épocas de recesión, tenemos menos dinero o decidimos ahorrar más, cosa que hace que nos metamos en un círculo vicioso de recesión del que es complicado salir.
b) La Inversión: que es la parte que viene de las empresas. Es el dinero que utilizan las empresas en ampliar o mejorar sus instalaciones, calidad de productos, etc.. eso sí, la inversión tiene que ser aquí, no en Bangladesh.
c) El Gasto Público: lo que se gasta el Estado en inversiones físicas (carreteras, equipamientos, etc..) pero también en gastos sociales, sanitarios, etc... En época de crisis, el Estado recorta presupuestos. Estamos en las mismas: eso no levanta la economía, sino que la hunde aún más.
d) Las Exportaciones netas: cuando importamos más bienes de los que producimos, nuestro dinero se va al exterior: por ello no vale con consumir, sino que tienen que consumirse productos que provoquen un mayor empleo y una mayor inversión a nuestro alrededor.
A lo que quiero llegar es que ciertamente el consumo es importante, pero no cualquier tipo de consumo (y menos el consumismo, por cierto). Y ahora unas preguntas:
- ¿Miráis el origen de los productos que compráis? Si compramos productos chinos, alemanes, franceses, ecuatorianos o hindúes, lo que estamos haciendo es empeorar aun más nuestra economía. Y que conste que ésto no es un ataque xenófobo a la producción no nacional: el Comercio Justo es una opción fantástica. Esto es, comprarle los bienes a cooperativas o empresas que nos garantizan el respeto a unos salarios mínimos y a unas condiciones de trabajo decentes. Si eso se cumpliría siempre, podríamos competir en igualdad de condiciones.
- La empresa Nacional a la que le compráis: ¿Ha deslocalizado sus fábricas? Esto es: ¿Las ha trasladado a países en los que contratar en régimen de esclavitud a sus obreros para reducir sus costes a la mitad? Pensad si realmente esas empresas merecen que les compremos nada. El permitirles crecer es fomentar un modelo de producción antihumano que en realidad ya se nos ha vuelto en contra hace años.
Debemos recordar que el consumo es un arma, posiblemente la única arma económica que tenemos los ciudadanos y ciudadanas de a pie. ¿Cuándo decidiremos empezar a utilizarla?
En estas fechas de loco consumismo, lo habitual por mi parte hubiera sido dedicar este post a la manipulación de los medios y de la industria para inducirnos a comprar, comprar y comprar; pero no voy a hablar de este tema. He metido al final un interesante vídeo sobre cómo van cambiando las tácticas de la industria para inducirnos a pensar que consumiendo le hacemos un favor al planeta, pero no voy a dedicarle a ello ni una palabra más.
He de reconocerlo: el poner la excusa de una fecha para regalarle algo a tus seres queridos, en realidad me gusta. No nos confundamos: no hablo del típico regalo de compromiso para alguien que lo tiene todo y por el cual te pateas mil tiendas mirando qué podrías comprar porque, pase lo que pase, algo tienes que comprar. Hablo de esos regalos que una se trabaja y cuyo valor monetario no es lo importante, sino el tiempo y la ilusión que has puesto en realizarlo. Este tipo de regalos ya apenas se hacen, porque disponemos de más dinero que tiempo. Y eso, los más afortunados.
Es ésta la época que nos ha tocado vivir, donde las horas extras son casi obligadas, donde una llega tan reventada del trabajo que solo tiene fuerzas para tirarse en el sofá a ver la caja tonta. Dos sueldos dan justo para comprar todas esas cosas sin las cuales no podríamos vivir (¿o sí?). Y además la gente, cuando no trabaja, no sabe qué hacer con su vida porque hasta eso nos están quitando: los hobbys y el autodisfrute de nuestras horas, minutos y segundos.
Me gustó mucho el año pasado un anuncio en el periódico Diagonal (este año ya no lo he visto) en el que una asociación nos invitaba a los lectores a no regalar objetos, sino a regalar nuestro tiempo: una cena, un espectáculo de teatro, una excursión, un fin de semana...
Es muy conocido el dicho "El tiempo es oro", pero debemos recordar que no siempre se puede cuantificar lo inmaterial: que nuestro cariño y nuestro esfuerzo no puede tasarse en un puñado de euros. Y que nuestra vida al final no se valorará en la cantidad de dinero que ganamos, ni en el número de horas que trabajamos; sino en lo que hicimos el resto del tiempo.
Por todo ésto, os propongo como reflexión para este nuevo año el valorar si realmente existe un equilibro en vuestra vida entre el tiempo y el dinero, y si las cosas que compramos con ese dinero nos aportan la misma felicidad que la lectura de un buen libro, que el disfrute de la compañía de nuestros seres queridos, que un paseo por un hermoso lugar o que el tiempo dedicado a ese hobby que siempre nos ha apasionado.
Y para terminar, el enlace a un interesante vídeo:
"Señores de la oposición , en política estamos de acuerdo con ustedes pero, ¿Lo estamos también en lo que toca a la economía social? Se ha repetido hasta la saciedad que desde 1789 no hay clases, que todos los franceses son iguales ante la ley. ¿Cómo hemos de creer en la verdad de eso, nosotros que no tenemos más bienes de fortuna que nuestros brazos, que sufrimos todos los días las imposiciones del capital, que vivimos sujetos a leyes de excepción? Nosotros, que vemos cómo la infancia de nuestros hijos se asfixia en la atmósfera desmoralizadora y malsana de las fábricas y del aprendizaje, que tenemos que contemplar cómo nuestras mujeres desertan forzosamente del hogar en busca de un trabajo con el que no pueden, afirmamos que la igualdad proclamada por la ley es letra muerta. Pero, se nos dirá, los diputados que elegís pueden abogar tan bien como vosotros, mejor que vosotros por las reformas que anheléis. ¡No! Contestamos. A nosotros no nos representa nadie, pues en una reciente sesión del Cuerpo Legislativo no hubo ni una sola voz que se levantase a formular, tal como nosotros los sentimos, nuestros anhelos, nuestras aspiraciones, nuestros derechos; no, nosotros, que nos resistimos a creer que la miseria sea una institución de origen divino, no estamos representados en el parlamento: no estamos representados, porque nadie ha dicho que en la clase obrera se atenúe diariamente el espíritu antagónico (...)" Tolain, obrero cincelador, año 1864
Este sábado, como ejercicio de memoria histórica, 13 amigas y amigos nos juntamos para celebrar un juego de rol en vivo basado en la Comuna de París, revolución acaecida allá por el año 1871. No recuerdo en mi infancia y adolescencia haber recibido ninguna información sobre el tema pero, por casualidades de la vida, hace algunos años me topé con aquel momento histórico y, poco a poco he ido buscando y recopilando información sobre el tema para ser mas consciente de la Historia que nos ha traído hasta el momento actual.
Resumiendo mucho la situación, podemos decir que años de abusos y opresión explotaron al fin a través de la movilización social por el deseo de tener una representación política que realmente velara por los derechos de las personas desfavorecidas. Se combinaron aquí la miseria heredada, la falta de escolarización de calidad para los niños, las condiciones de trabajo insalubres a cambio de unos sueldos miserables, la falta de empleo y los desahucios. (¿os suena de algo todo ésto?)
El detonante final fue la rendición de Francia ante los prusianos. Tras meses de asedio y miseria, el Gobierno Estatal entregó Francia a sus enemigos y, atendiendo a sus exigencias, mandó a su ejército a París para que confiscara los cañones de la Guardia Nacional (cañones que habían pagado a escote todos los ciudadanos y ciudadanas parisinas).Esta fue la gota que colmó el vaso. La gente se echó a la calle y no solo impidió el robo de sus propiedades, sino que además confraternizó con el ejército y, negándose éste a disparar ante una multitud desarmada, desobedeció las órdenes de sus generales y se unió al pueblo de París.
Ahora, un ejercicio de imaginación práctica. Supongamos que el FMI (Los prusianos de la actualidad), emplazan al Gobierno Español a que devuelva toda la deuda que tiene en circulación en los mercados por el "bien" de la Economía mundial (Visto el percal, a mí no me sorprendería mucho que pasara algo así).
¡Con el FMI hemos topado! No dudo que el Gobierno se reuniría de urgencia para ver de donde sacar lo que se pueda. En un mundo utópico, se expropiaría a la Casa Real de todas sus pertenencias, se eliminarían los sueldos vitalicios de políticos y asistentes varios, se exigiría a los Bancos la devolución de las ayudas que han recibido, se sacarían las tropas de Afganistán.. Pero todos sabemos que nuestro mundo no es utópico. Lo más posible es que el programa que sacarían de esa reunión entre palmaditas en la espalda implicaría el recorte de sueldos de los funcionarios (un amigo mío, funcionario de carreteras en Castilla León, apenas llega al mileurismo después de los últimos recortes), recorte de ayudas sociales, recorte del gasto sanitario, recortes en la educación pública, aumento de la edad de jubilación para quitarse a unos cuantos ancianitos que pretenden cobrar pensiones sin trabajar..
Pero supongamos que aun así sigue sin llegarles la pasta. Y coge el Gobierno y dice que todos y todas (aunque ya se sabe que algunos mas que otros) tenemos que poner de nuestra parte y que va a mandar al ejército a los pueblos y ciudades para que se incaute de nuestros equipamientos municipales. Ya se sabe: esos Gaztelekus inútiles, farolas, bancos del parque, grifos de las fuentes.. Y yo me pregunto. ¿Sería ésta la gota que colmaría nuestro vaso? ¿Es que tenemos un vaso tan grande que nunca se colma? ¿Qué le hace falta a la gente para levantar la cabeza y enfrentarse a los robos que sufrimos por parte de esa casta de desalmados?
Es verdad que los tiempos han cambiado, porque nosotros y nosotras hemos cambiado. Pero ese cambio no ha sido bueno: nos hemos convertido en su ganado, un ganado al que exprimir hasta que no le quede nada con la promesa de que algún día podremos convertirnos en pastores y vivir como ellos. Pero la gente aún no se ha dado cuenta de que el ganado nació ganado y de que los pastores nacieron pastores. Eso ya lo sabían los ciudadanos y ciudadanas de París en 1871, pero a nosotras se nos ha olvidado.
Lo confieso: hace ya al menos dos años que no veo la televisión. Ni la de pago, ni la gratuita. Ni los telediarios ni "La noria". De cuando en cuando me descargo series por Internet y, como siempre, sigo tragando cine sin parar, pero eso es todo.
Tal vez a alguna persona le gustaría oírme decir que pasé mono, igual que cuando trato de dejar de fumar, pero me temo que eso no me ha pasado en absoluto. No es que haya decidido dejar la televisión, sino que ella me ha dejado a mí. Esa competencia despiadada, los anuncios, los cambios de horario, el maltrato o la directa desaparición de la parrilla de series que me gustaban a mitad de temporada y, sobre todo, las jaulas de fieras que inundan todos los canales, han hecho que me apetezca tanto ver la televisión como clavarme agujas al rojo vivo en la córnea.
Sin embargo, por su componente social, mi separación no se transformará nunca en un divorcio definitivo, porque siempre hay un momento en el que tengo que sufrir la caja tonta. Por ejemplo, siempre que voy a comer a casa de mi madre, tengo que soportar las continuas descalificaciones, malas maneras e insultos del programa "A buena ley". Y he recordado aquellos coloquios de "La clave", cuando yo era niña, que mi padre seguía con fruición y en la cual, en exposiciones respetuosas y ordenadas, diversas personas explicaban sus opiniones o experiencias al respecto de temas concretos. Han pasado más de veinte años desde entonces y me pregunto si es la crispación social la que lleva a que la gente disfrute tanto del insulto y la ofensa o si es la televisión la que nos provoca esa crispación social. Y he tratado de recordar cuando se produjo ese cambio.
El primer programa que me viene a la cabeza vino de nuestra Euskal Herria: ¿Recordáis "Toma y daca", de Antxon Urrusolo? Allí se produjeron varios cambios en los modelos de debate: por una parte, positiva para mi gusto, se le daba voz a la gente del pueblo, no solo a expertos reconocidos. Y eso es muy bueno, porque no hace falta una licenciatura para que la experiencia y el sentido común puedan convertir a muchas personas en expertos evidentes. Pero, por otra parte, empezaron ahí esos gallineros infernales en los que la falta de argumentos se suplía con gritos a mansalva.
Pero el tema no quedó ahí: luego apareció "moros y cristianos", que creo recordar que se emitía en Telecinco. Y así la jauría humana llegó a la televisión estatal. Desde entonces, este formato se ha exportado a programas del corazón, reality shows y coloquios varios.
En ocasiones me dedico a la enseñanza y, observando a la generación que ahora tiene veintipocos, no me sorprende comprobar que esas formas y maneras se han introducido en sus relaciones personales, en sus discusiones en clase y, digo yo, en su forma de plantearse la vida.
Se habla mucho de la violencia, pero solo de la física: terrorismo, violencia de género, asesinatos, guerras.. y nadie pensé en esa violencia intrínseca que llevamos metida adentro y que es el primer paso necesario para llegar a esa segunda violencia, mas visible pero igual de peligrosa. Nadie parece recordar que en la segunda república, los problemas empezaron con discusiones fuera de tono entre políticos de distintas ideologías, entre vecinos, amigos o compañeros de trabajo; y que acabamos sumidos en una guerra civil: la guerra entre hermanos, entre vecinos, en la que la falta de argumentos se suplió con la fuerza de las balas. Se eliminó una democracia a favor de una dictadura. Y hoy en día, eso es lo que quiere conseguir ese bipartidismo salvaje que nos ha tocado.
Debemos encontrarnos en dos bandos enfrentados, y todo aquel que no esté con nosotros, está contra nosotros. Para qué dialogar y encontrar objetivos comunes, para qué exponer ordenada y respetuosamente todas las gamas de gris si ya existen el blanco y el negro.
En nuestras manos está el llevar la educación, buenos modales, el raciocinio, las ganas de aprender y los argumentos bien elaborados a nuestra vida diaria. Para quien me diga que no le gusta discutir, que sepa que la Real Academia de la Lengua Española define dicho verbo como:
1)Dicho de dos o mas personas, examinar atenta y particularmente una materia.
2)Contender y alegar razones contra el parecer de alguien.
La discusión es necesaria. Aprendamos a disfrutar de ella. Aprendamos a cooperar en vez de a pelearnos. En eso consiste la civilización y la cultura, valores tan denostados hoy en día.
Y para terminar, la letra de la canción "Asuntos serios", de "El puchero del Hortelano", que ojalá nos la aplicáramos en todos los ámbitos de nuestra vida:
Pienso, y son asuntos serios,
lo poquito que nos queda si perdemos el respeto.
Siento, y a veces me avergüenzo,
por todos los que les falta, los que no lo conocieron.
Miento, si digo ahí soy perfecto,
son abruptos los senderos que conducen a mis adentros.
Pero llevo para darte lo que para mi deseo,
el beneficio de la duda, las maneras, los recreos,
la sonrisa mañanera, los perdona, los te quiero,
las miradas transparentes, los abrazos, los pañuelos.
Veo, aunque no quiera lo veo,
mala leche gratuita, veo mentira veo desprecio,
y poco arte en las maneras y en las formas,
veo el acoso hacia el más débil y eso es lo que más me colma.
Porque, llevo para darte lo que para mi deseo,
el beneficio de la duda, las maneras, los recreos,
la sonrisa mañanera, los perdona, los te quiero,
las miradas transparentes, los abrazos, los pañuelos.
Pienso, y son asuntos serios,
lo poquito que nos queda si perdemos el respeto.
Siento, y a veces me avergüenzo,
por todos los que les falta, los que no lo conocieron.
Miento, si digo ahí soy perfecto,
son abruptos los senderos que conducen a mis adentros.
Pero llevo para darte lo que para mi deseo,
el beneficio de la duda, las maneras, los recreos,
la sonrisa mañanera, los perdona, los te quiero,
las miradas transparentes, los abrazos, los pañuelos.
Porque es que aunque no quiera lo veo,
mala leche gratuita, veo mentira veo desprecio,
y poco arte en las maneras y en las formas,
veo el acoso hacia el más débil y eso es lo que más me colma.